REVISIÓN
*María Cecilia Ponce1, Victoria Cólica María1
Conflictos de interés: las personas autoras declaran no tener conflictos de interés.
RESUMEN
La alimentación es el factor ambiental más importante que modula la expresión de nuestros genes y por lo tanto nuestra salud. La nutrigenómica y la nutrigenética proporcionan una base científica para la planificación alimentaria personalizada al considerar las diferencias individuales en el metabolismo y la respuesta a los nutrientes. Las variantes genéticas son pequeñas diferencias en el ADN observadas entre individuos. Aunque estas variaciones no causan directamente una enfermedad influyen en la forma en que un individuo metaboliza diferentes nutrientes.
El objetivo de esta revisión es analizar la evidencia sobre nutrigénetica y nutrigenómica para la planificación alimentaria personalizada.
Planificar una alimentación basándose en la nutrigenética puede mitigar positivamente el riesgo de desarrollar ciertas condiciones de salud como diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares, osteoporosis e inflamación sistémica crónica.
ABSTRACT
Food is the most important environmental factor that modulates the expression of our genes and therefore our health. Nutrigenomics and nutrigenetics provide a scientific basis for personalized food planning by considering individual differences in metabolism and nutrient response. Genetic variants are small differences in DNA seen between individuals. Although these variations do not directly cause disease, they influence how an individual metabolizes different nutrients. The aim of this review is to analyse the evidence on nutrigenetics and nutrigenomics for personalised food planning. Planning a diet based on nutrigenetics can positively mitigate the risk of developing certain health conditions such as diabetes, obesity, cardiovascular disease, osteoporosis, and chronic systemic inflammation.
Key words: Nutrigenetics; Nutrigenomics; Quality of Life; Precision Nutrition.
INTRODUCCIÓN
La secuenciación del genoma humano representa uno de los avances más destacados e influyentes en la historia de las ciencias biológicas modernas. Este logro proporcionó a investigadores y profesionales de la salud una cantidad sin precedentes de información genómica, que ha sido clave para impulsar avances transformadores en biología y atención médica1. La comunidad científica cuenta hoy con herramientas avanzadas, tecnologías de última generación y conocimientos informáticos que permiten explorar de manera integral la variación genética humana y sus múltiples implicancias. El conocimiento de cómo los SNP (Single Nucleotide Polymorphism o variantes en un único nucleótido) influyen en el riesgo de enfermedad y en otros resultados de salud no solo amplía nuestra comprensión de la variabilidad humana (como el riesgo específico según etnia) sino que también abre la puerta a la personalización de terapias y estrategias preventivas2.
La nutrición tiene un gran impacto en la salud, no solo para la prevención de enfermedades, sino también para promover el bienestar y el envejecimiento saludable a través de recomendaciones dietéticas personalizadas. El ambiente nutricional y genético-molecular de las células están interrelacionados. De hecho, la ingesta de alimentos es la clave del factor ambiental que modula a los genes.
La genómica nutricional o nutrigenómica estudia cómo los químicos dietéticos comunes -es decir, la nutrición que incluye macronutrientes, micronutrientes y antinutrientes- afectan el equilibrio de la salud al modificar la expresión de la carga genética. Por su parte, la genética nutricional o nutrigenética estudia cómo las variantes de los genes generan diferentes respuestas a los nutrientes3.
La presente revisión tiene como objetivo analizar la evidencia sobre nutrigénetica y nutrigenómica y proporcionar una base científica para la planificación alimentaria personalizada, que tenga en cuenta las diferencias individuales en el metabolismo y la respuesta a los nutrientes.
REVISION
La nutrigenética es una rama de la nutrición y la genética que estudia cómo las variaciones genéticas individuales afectan la respuesta del cuerpo a los nutrientes de los alimentos. Es decir, se enfoca en entender cómo los genes influyen en la forma en que se procesan, absorben y metabolizan los diferentes nutrientes, como vitaminas, minerales, grasas y proteínas4. Por su parte, la nutrigenómica se enfoca en proporcionar información sobre las variaciones genéticas clave que pueden influir en la susceptibilidad a los problemas de salud en relacionados con la dieta sin que ello implique el diagnóstico de enfermedades.
La nutrigenómica contribuye a la planificación alimentaria en los siguientes aspectos:
Personalización de la dieta
La nutrigenómica reconoce que las personas responden de manera diferente a los alimentos según sus genes. Al comprender la genética individual, es posible adaptar la dieta para satisfacer las necesidades nutricionales específicas de cada persona. Por ejemplo, algunas personas pueden necesitar ajustar su consumo de ciertos nutrientes debido a variantes genéticas que afectan su metabolismo5.
Prevención de enfermedades
Al identificar variantes genéticas asociadas con el riesgo de ciertas enfermedades, la nutrigenómica puede ayudar a diseñar estrategias dietéticas para prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares. Al optimizar la ingesta de nutrientes y compuestos bioactivos a través de la dieta, es posible reducir el riesgo de desarrollar estas condiciones6.
Gestión de enfermedades
Para quienes que ya padecen enfermedades crónicas, como la diabetes o la enfermedad celíaca, la nutrigenómica puede ofrecer información sobre cómo modificar la dieta para controlar mejor la enfermedad y minimizar los síntomas. Al adaptar la ingesta de alimentos según las necesidades genéticas individuales, es posible mejorar la respuesta al tratamiento y optimizar la salud a largo plazo7.
Optimización del rendimiento deportivo
La nutrigenómica también puede ser útil en la planificación de la dieta para atletas y personas físicamente activas. Al comprender cómo ciertos nutrientes afectan el rendimiento y la recuperación, es posible diseñar estrategias nutricionales personalizadas para maximizar el rendimiento deportivo y mejorar la recuperación muscular8.
En resumen, la nutrigenómica proporciona una base científica para la planificación alimentaria personalizada, teniendo en cuenta las diferencias individuales en el metabolismo y la respuesta a los nutrientes. Al integrar la información genética en la planificación de la dieta, es posible mejorar la salud y el bienestar de manera más efectiva.
La nutrigenética puede ayudar en la práctica clínica mediante el análisis genómico que permite evaluar las siguientes determinaciones
La nutrigenómica, en el contexto del comportamiento alimentario y la regulación del apetito, explora cómo los genes interactúan con los nutrientes en la dieta para influir en los hábitos alimenticios, la sensación de saciedad y el control del apetito9. Este área de estudio busca comprender cómo los componentes genéticos individuales pueden afectar la forma en que respondemos a ciertos nutrientes y alimentos, y cómo estas respuestas pueden modular nuestro comportamiento alimentario. Por ejemplo, los estudios nutrigenómicos han identificado variantes genéticas que pueden influir en la preferencia por ciertos sabores, la sensibilidad a la saciedad y la respuesta al consumo de carbohidratos, grasas y proteínas. Al comprender estas interacciones gen-nutriente, los profesionales de la salud pueden adaptar estrategias de alimentación personalizadas para ayudar a las personas a controlar su peso, mejorar su salud metabólica y prevenir enfermedades relacionadas con la dieta.
En resumen, la nutrigenómica ofrece una visión más completa de cómo los genes interactúan con la dieta y el estilo de vida, lo que puede ser fundamental para diseñar planes de alimentación efectivos y personalizados.
Estos polimorfismos influyen en la preferencia y el consumo de alimentos dulces a través de diferentes mecanismos biológicos, incluidos la percepción del sabor, la regulación del apetito y las vías de recompensa del cerebro9. Conocer estos polimorfismos puede ayudar a personalizar estrategias de alimentación y gestión del peso, ajustándose a las necesidades genéticas individuales.
Estas variantes genéticas pueden influir en la forma en que se perciben y prefieren los alimentos grasos, afectando así los hábitos alimenticios y, potencialmente, el riesgo de desarrollar problemas relacionados con la dieta, como la obesidad.
Los polimorfismos en los genes TAS2R son los más estudiados y conocidos por su influencia en la percepción del sabor amargo, afectando la forma en que las personas experimentan ciertos alimentos y bebidas, lo que puede influir en sus preferencias alimenticias y comportamientos dietéticos10.
Por su parte, los polimorfismos en los genes TAS1R2 y TAS1R3 codifican para los receptores del gusto dulce, en tanto que los de GNAT3, gen que está involucrado en la señalización del gusto, influyen en la percepción y preferencia por los alimentos dulces. La variabilidad en estos genes puede determinar la intensidad con la que se perciben los sabores dulces, afectando así las elecciones dietéticas y el comportamiento alimentario11.
La forma en la se transforman, utilizan, almacenan y eliminan (o metabolizamos) las grasas que en una dieta tienen un enorme impacto en la salud y en el riesgo de desarrollar enfermedades. Los polimorfismos de los genes FTO, APOE y FADS1 pueden proporcionar información valiosa sobre diversos aspectos de la salud y el metabolismo de una persona.
· FTO: Este gen está estrechamente relacionado con enfermedades como la obesidad y la diabetes de tipo II. Contribuye a regular el tamaño corporal y la acumulación de grasa corporal, la termogénesis y la diferenciación de los adipocitos. Desempeña un papel importante en la regulación de la ingesta de alimentos. Las variaciones de este gen pueden influir en la saciedad, la elección de alimentos y el aumento del consumo de energía. Además, los polimorfismos en este gen influyen en la respuesta a la alimentación alta en proteínas y baja en grasas11-13.
· APO E: codifica la proteína apolipoproteína E transportadora de lípidos (ApoE). La ApoE media el movimiento del colesterol entre las células y proporciona lípidos esenciales para las funciones del sistema nervioso central (SNC), como el crecimiento neuronal, la plasticidad sináptica y el mantenimiento y reparación neuronales. Ciertos polimorfismos en este gen impactan positivamente en el beneficio de la suplementación con triglicéridos de cadena mediana (TCM) así como también en la necesidad de cuidar el exceso de metales pesados en el estilo de vida ya que este gen influye en la détox de de dichos metales14.
· FADS1: El gen FADS1 influye en el equilibrio de ácidos grasos omega 3/6. Los alelos TC presentan una reducción de la actividad catalítica de la enzima Δ5 desaturasa del 43%, lo que deriva en menores niveles plasmáticos de ARA, EPA y DHA en comparación con el genotipo TT. En estos pacientes se requiere corregir el equilibrio de estos ácidos grasos con alimentos ricos en EPA y DHA (pescados) y suplementación 15
La nutrigenética del metabolismo de los carbohidratos se refiere al estudio de cómo nuestras variaciones genéticas pueden influir en la forma en que procesamos y utilizamos los carbohidratos en nuestra dieta.
Los carbohidratos son una fuente importante de energía para nuestro cuerpo y están presentes en una variedad de alimentos, como granos, frutas, verduras y productos lácteos.
Las variaciones genéticas pueden afectar varios aspectos del metabolismo de los carbohidratos, incluyendo la velocidad de la digestión y absorción de los carbohidratos, la respuesta a la glucosa en sangre después de comer alimentos ricos en carbohidratos y la capacidad de utilizar la glucosa como fuente de energía.
Algunos de los genes implicados en el metabolismo de los carbohidratos incluyen aquellos que codifican enzimas involucradas en la digestión y absorción de carbohidratos, así como genes relacionados con la sensibilidad a la insulina y la regulación del azúcar en sangre.
El estudio de la nutrigenética del metabolismo de los carbohidratos, a través del análisis de variantes en genes como TCF72 y/o ADORA2, puede proporcionar información valiosa sobre cómo personalizar la dieta y el estilo de vida para optimizar la salud y prevenir enfermedades relacionadas con la dieta, como la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2 16-19. El gen TCF72 codifica un factor de transcripción que influye en la secreción de GLP 1 (Glucagon like peptide 1), que es insulinotrópico (estimula la secreción de insulina) y actúa en la homeostasis de la glucemia. En pacientes con mayor tendencia a desarrollar insulino resistencia (IR) o mal metabolismo de carbohidratos es necesario incluir estrategias nutricionales para modular la glucemia e insulina.
El gen ADORA2 influye en la respuesta individual del consumo de carbohidratos combinado con la ingesta de café. Algunos polimorfismos en este gen se relacionan con mayor respuesta glucémica cuando se combina productos de pastelería con café. Este es un ejemplo claro de cómo las interacciones nutricionales pueden modular la respuesta glucémica del paciente20,21.
Algunas intolerancias alimentarias, como la de la lactosa –un azúcar presente en la leche y otros productos lácteos– o la enfermedad celíaca, tienen una base genética bien establecida. Por ejemplo, la intolerancia a la lactosa está relacionada con la disminución de la actividad de la lactasa, enzima responsable de descomponer el azúcar de la leche (lactosa) en el intestino delgado. Esta disminución de la actividad de la lactasa puede estar influenciada por variantes genéticas que afectan la expresión del gen LCT que codifica la lactasa.
La nutrigenética puede ayudar a identificar estas variantes genéticas y proporcionar información sobre cómo adaptar la dieta para reducir los síntomas y mejorar la salud en personas con sensibilidades o intolerancias alimentarias.
Por ejemplo, conocer si se tiene una variante genética asociada con la intolerancia a la lactosa puede llevar a la implementación de estrategias dietéticas que reduzcan la ingesta de productos lácteos o que incluyan alternativas lácteas sin lactosa22.
El gen LCT proporciona instrucciones para fabricar una enzima llamada lactasa que ayuda a digerir la lactosa. Una secuencia específica de ADN dentro del gen MCM6, denominada elemento regulador, ayuda a controlar la actividad (expresión) del gen LCT. La intolerancia a la lactosa en la edad adulta está causada por la disminución gradual de la expresión del gen LCT después de la infancia, que se produce en la mayoría de los seres humanos.
Otra de las intolerancias es la de la histamina, patología que se produce cuando hay un desequilibrio entre una ingesta excesiva de histamina a través de los alimentos o un déficit en la degradación de esta por parte de los sistemas de toxificación a nivel intestinal y hepático 23.
La diamino oxidasa (DAO), también conocida como «amino oxidasa, cobre- contenida, 1» (AOC1), antes llamada histaminasa, es una enzima implicada en el metabolismo, la oxidación y la inactivación de la histamina y otras poliaminas. La DAO interviene en la fisiología de la digestión y en otros procesos fisiológicos, como la inflamación y la respuesta inmunitaria. La disfunción de la DAO se ha asociado a diversas patologías o síntomas como las alergias, los trastornos autoinmunes, trastornos digestivos, etc. Los pacientes que presentan ciertos polimorfismos deberán llevar una alimentación baja en alimentos ricos en histamina (espinaca, quesos, fermentados, frutos secos, etc.) y tomar medidas para favorecer la excreción intestinal 24,25.
La histamina N-metiltransferasa es una proteína codificada por el gen HNMT en humanos. Pertenece a la super familia de enzimas metil transferasas y desempeña un papel crucial en la inactivación de la histamina, una biomolécula que participa en diversos procesos fisiológicos26.
En términos de intolerancias alimentarias las solanáceas comprenden un grupo de alimentos que son altos en alcaloides (berenjenas, tomates, papas, pimientos, bayas de goji) para cuyo metabolismo normal es necesario el normal funcionamiento de la enzima BuChE (butirilcolinesterasa) codificada por el gen BCHE. Sus variaciones , en particular la rs179980727, pueden alterar la estructura, la especificidad del sustrato y/o la actividad de la BuChE y pueden dar lugar a reacciones de hipersensibilidad. Los pacientes con estos polimorfismos deben reducir la ingesta de estos alimentos.
Los genes HLA DQ7 / HLA DQ2.2 del sistema de antígenos leucocitarios humanos (HLA, según su sigla en inglés) está asociado a la síntesis del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC, según su sigla en inglés), que son proteínas de la superficie celular relacionadas con la regulación del sistema inmunitario. Se ha demostrado que las variaciones en los genes HLA DQ 8 son fuertes predictores genéticos de la sensibilidad al gluten, individualmente y junto con algunos otros marcadores de genes HLA28.
Con respecto a la desintoxicación, la nutrigenómica investiga cómo en una dieta los nutrientes pueden afectar la capacidad del cuerpo para eliminar toxinas y compuestos dañinos. La desintoxicación es un proceso vital en el cuerpo humano, y la capacidad de cada individuo para desintoxicar eficientemente puede estar influenciada por su composición genética única. La detoxificación hepática comprende dos fases: la primera de reducción, oxidación e hidrolisis; y la segunda, de acetilación, sulfatación, metilación y conjugación. La actividad de cada fase depende de la expresión de diferentes complejos enzimáticos, codificados por genes específicos (ver Figura 1).
La nutrigenómica examina cómo ciertos genes relacionados con enzimas y vías metabólicas implicadas en la desintoxicación pueden afectar la respuesta del cuerpo a los nutrientes y compuestos bioactivos presentes en los alimentos. Por ejemplo, variantes genéticas en genes como los del sistema de enzimas citocromo P450 (CYP), glutatión S-transferasa (GST) y N-acetiltransferasa (NAT), entre otros, pueden influir en la capacidad del cuerpo para metabolizar y eliminar toxinas ambientales y compuestos presentes en la dieta29-30. Comprender cómo estas variantes genéticas afectan la eficacia de la desintoxicación puede ayudar a los profesionales de la salud a desarrollar recomendaciones dietéticas personalizadas para mejorar la capacidad del cuerpo para eliminar toxinas y promover la salud. Además, puede permitir identificar posibles riesgos o sensibilidades individuales a ciertos alimentos o sustancias, lo que puede ser importante para prevenir la exposición a toxinas que podrían desencadenar problemas de salud.
La proteína codificada por el gen CYPIA2 se localiza en el retículo endoplásmico y su expresión es inducida por algunos hidrocarburos aromáticos policíclicos (HPA), que se encuentran en el humo de los cigarrillos. Otros sustratos para esta enzima son la cafeína, xenobióticos, la aflatoxina B1 y el paracetamol30.
Detox de catecolaminas
La catecol-O-metiltransferasa (COMT) es una enzima vital encargada de desactivar neurotransmisores esenciales como la dopamina y la epinefrina en el cerebro. La COMT desempeña un papel crucial en la desactivación de diversos neurotransmisores, incluyendo la dopamina, la epinefrina y la norepinefrina. Cualquier desequilibrio en la actividad de la COMT, ya sea demasiado rápida o lenta, puede resultar en alteraciones del comportamiento. Los polimorfismos de un solo nucleótido (SNP, según su sigla en inglés) en el gen COMT tienen impactos significativos en su actividad, lo que puede manifestarse en las características distintivas de personalidad conocidas como el "preocupón" y el "guerrero". Se ha demostrado que una alimentación rica en azúcares simples y fructosa inhibe la actividad de esta enzima25.
Diseñar un plan nutricional que evite sustratos e incorpore nutrientes activadores de cada fase ayudara a mejorar el perfil détox hepático del paciente31-32.
Metilación
Los nutrientes desempeñan un papel crucial en la regulación de los mecanismos epigenéticos, lo que conlleva a cambios fenotípicos a lo largo de toda la vida y parece ser responsable, al menos en parte, de los cambios biológicos asociados con el proceso de envejecimiento. Investigaciones recientes han profundizado significativamente nuestra comprensión de la conexión entre la alimentación, el envejecimiento y las complejas interacciones entre los genes y los nutrientes, que continuamente moldean el fenotipo33. Estudios de investigación han evidenciado claramente que la dieta puede modular los eventos epigenéticos vinculados a una variedad de enfermedades, incluyendo el cáncer, la obesidad y la diabetes 34-35.
El principal mecanismo epigenético es la metilación del ADN, a través del cual, se regula la expresión de los genes (ver Figura 2).
La expresión génica está controlada por el aporte adecuado de grupos metilo al ADN. En el control de la metilación del ADN intervienen mecanismos específicos mediados por enzimas y cofactores que interaccionan en un circuito de reacciones químicas. Varios nutrientes son fuente de cambios epigenéticos. Se han identificado nutrientes clave que pueden afectar a la integridad genómica de diversas maneras 36-37. Cuando se consumen cantidades óptimas de folato, vitamina B12, niacina, vitamina E, retinol, se produciría una reducción del daño en el ADN, mientras que, con otros, como riboflavina, ácido pantoténico y biotina, se generaría un aumento del daño en el ADN en la misma medida observada con la exposición a sustancias tóxicas. Algunas variaciones en nuestro genoma pueden producir diferentes patrones de funcionalidad del proceso de metilación. Por ejemplo, podrán generar un funcionamiento más lento del ciclo de metilación, conduciendo al compromiso en todos esos procesos y requiriendo la suplementación en la dieta con vitamina B12 y folatos para contrarrestar sus efectos, y proporcionar grupos metilos suficientes para suplementar la deficiencia generada por la baja actividad enzimática.
Por su parte, la MTHFR, una enzima codificada por el gen homónimo, desempeña un papel crucial al convertir el 5,10-metilentetrahidrofolato (MeTHF) en 5- metilentetrahidrofolato (MTHF). Esta actividad es esencial para una óptima salud en general, ya que la MTHFR metaboliza el folato y el ácido fólico de la dieta en una variedad de productos vitales para la síntesis de ADN, ARN y otros aminoácidos. Existen dos SNP comunes asociados a una actividad alterada de la MTHFR: rs1801133 o C667T y rs1801131 o A1289C38-39. En este sentido, es recomendable que los pacientes con polimorfismos de riesgo incorporen nutrientes que modulen la metilación.
El estrés oxidativo y la inflamación crónica aceleran el proceso de envejecimiento y desencadenan la aparición de enfermedades para las cuales la persona puede tener predisposición genética40. Conocer la predisposición genética a desarrollar mayores niveles de estrés oxidativo y cómo el organismo responde al daño asociado con este factor permite diseñar estrategias personalizadas para mitigar su efecto.
Los antioxidantes son compuestos que inhiben el proceso de oxidación en el organismo. Ciertos procesos pueden conducir a la formación de especies oxidativas en el organismo que pueden dañar las células y el ADN, lo que conduce a un deterioro de las funciones celulares. La capacidad de los antioxidantes para destruir las especies oxidativas protege la integridad estructural de las células y los tejidos. Los antioxidantes también refuerzan la respuesta inmunitaria del organismo. También se sabe que reducen el riesgo de cáncer y de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson41. Entre las fuentes ricas en antioxidantes se encuentran el chocolate negro, las espinacas, el té verde y los arándanos.
Las variaciones genéticas pueden alterar el funcionamiento del sistema de defensa antioxidante innato del organismo, lo que influye en las necesidades alimentarias de antioxidantes. La glutatión peroxidasa (GPX) interviene en la desintoxicación del peróxido de hidrógeno y es una de las enzimas antioxidantes más importantes en los seres humanos. El selenio modula la actividad de esta enzima42. En cambio, las glutatión S-transferasas (GST) son una familia de enzimas que desempeñan un papel importante en la desintoxicación catalizando la conjugación de muchos compuestos hidrófobos y electrófilos con glutatión reducido. La GSTP1 funciona en el metabolismo de xenobióticos y desempeñaa un papel en la susceptibilidad a diversas enfermedades43.
Riesgo de enfermedades crónicas
La nutrigenética estudia cómo las variaciones genéticas individuales pueden influir en la respuesta de una persona a los nutrientes y cómo esta interacción puede afectar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Los genes desempeñan un papel importante en la forma en la que el cuerpo humano metaboliza los nutrientes, regula el metabolismo y responde a los componentes de la dieta. Las variantes genéticas pueden afectar la manera en que se absorben, procesan y utilizan los nutrientes de los alimentos, así como la predisposición a ciertas enfermedades crónicas. Por ejemplo, ciertas variantes genéticas pueden aumentar la probabilidad de desarrollar enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer en respuesta a determinados patrones dietéticos. Al comprender las interacciones entre los genes y la dieta, la nutrigenética puede proporcionar información personalizada sobre la dieta y el estilo de vida que puede ayudar a prevenir, manejar o tratar enfermedades crónicas44-45. Esto incluye recomendaciones específicas sobre la ingesta de ciertos nutrientes, la composición de la dieta y otros factores relacionados con el estilo de vida que pueden ayudar a optimizar la salud y reducir el riesgo de enfermedades crónicas en función del perfil genético único de cada individuo.
Figura 1. Detoxificación hepática.
Figura 2. Metilación del ADN.
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